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Martes, 13 de Enero de 2009

Las ocho tablas policromadas renacentistas son uno de los escasos conjuntos pictóricos de esta naturaleza y cronología con mayor valor histórico-artístico de nuestro patrimonio. Debido a su alto grado de deterioro, el Ayuntamiento de Calzada de Calatrava solicitó su restauración a la Diputación de Ciudad Real, cuyo servicio de conservación realizó y coordinó los trabajos durante los años 1.999 y 2.000, dentro del programa de asistencia a las corporaciones locales.

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Las Tablas se enmarcan en un ciclo pictórico que es atribuido al pintor de la escuela toledana del siglo XVI, Juan Correa de Vivar (Mascaraque hacia 1.510-Toledo-1.566). Discípulo de Juan de Borgoña, es uno de los más notables representantes del manierismo español, junto a Juan de Juanes, Luis de Morales o Juan de Villoldo. Artista prolífico, en sus casi cuatro décadas de actividad realizó numerosos retablos en Toledo, Madrid, Badajoz... El Museo del Prado conserva obra suya. Realizó también las pinturas para el retablo del Monasterio del Rosario de Almagro desmembrado en el siglo XVIII. El conjunto que conserva la Iglesia Parroquial de Calzada de Calatrava correspondería a la etapa final del autor (después de 1.550), por la gran similitud estilística, iconográfica y técnica que tiene con su obra plenamente manierista realizada en este periodo.
El documento más antiguo conocido hasta el momento referente a estas tablas es de 1.905, se trata de un inventario de bienes donde aparecen relacionadas, por primera vez, cuyo origen podría venir de diversos establecimientos religiosos de Calzada.

Probablemente las tablas pudieron ser encargadas al artista toledano Juan Correa de Vivar para el retablo de la primitiva parroquia de Nuestra Señora del Valle, que fue incendiada en 1.838 durante la guerra Carlista, ya que en el siglo XVI Calzada pertenecía a la diócesis de Toledo.

Existe también la posibilidad de que el conjunto procediera del Monasterio de Santo Domingo o del Rosario de Almagro, obra del escultor Juan de Tovar, con pinturas de Juan Correa de Vivar, que fue realizado entre 1.550 y 1.557. Este retablo fue sustituido, en el siglo XVIII, por otro de tipo barroco. Al desmembrarse el primitivo retablo, las pinturas se enmarcarían por separado con los marcos barrocos que han llegado a nuestros días. Siguiendo esta teoría, a finales del siglo XIX, cuando se suprimió el culto en la Iglesia del Monasterio del Rosario y fueron subastados sus bienes, las tablas se adquirirían para Calzada, distribuyéndose por sus iglesias. La relación existente entre la advocación del Monasterio del Rosario de Almagro y los temas de las tablas (misterios gozosos y dolorosos) apoyan esta teoría de procedencia.

El conjunto se reunió por fin a principios del siglo XX en la Iglesia Parroquial de la Asunción, como consta en el documento aludido. En noviembre de 1.999, cuando se retiraron para su restauración, siete de las obras estaban colocadas en el presbiterio de la Iglesia y la tabla de la Oración en el Huerto se encontraba en la ermita del Salvador del Mundo.